
El Gobierno Nacional formalizó la estructura económica que regirá al transporte ferroviario de cargas durante el ejercicio 2026. A través de la Resolución 412/2026, la cartera económica estableció un plan de acción para Belgrano Cargas y Logística S.A. que busca neutralizar el déficit de su operación directa mediante mecanismos de compensación y partidas de capital, garantizando así la operatividad de una red vital para la competitividad exportadora. Este esquema se presenta en un momento de transición, donde el sistema se encamina hacia una concesión privada por 50 años bajo el modelo de "open access", con el Grupo México posicionado como principal interesado para invertir hasta USD 3.000 millones en la modernización del ramal norte.
El presupuesto aprobado para este año revela una brecha entre los ingresos propios del servicio y sus costos de mantenimiento. Según el documento oficial, la empresa proyecta ingresos operativos por $213.673 millones, cifra que resulta insuficiente para cubrir los gastos de operación de $288.480 millones.

Esta diferencia genera un rojo operativo de $74.807 millones. No obstante, el resultado financiero final se presenta en equilibrio (cero) gracias a la inyección de recursos de capital y transferencias corrientes. De hecho, el sistema prevé un superávit económico de $3.722 millones si se consideran todas las fuentes de financiamiento extra-operativo.
Para sostener la red, el plan contempla:
Recursos de capital: $49.452 millones.
Gastos de capital: $53.175 millones destinados a renovación de activos y mantenimiento de vías.
El contexto de la transformación
El escenario financiero actual sirve de antesala a una reforma estructural profunda. Tras el decreto 67/2025, el Estado nacional inició el proceso de privatización de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza.
En este marco, el Grupo México —operador de Ferromex— manifestó su intención de desembarcar exclusivamente en el Belgrano Cargas. La firma condiciona su inversión de USD 3.000 millones a la obtención de este ramal estratégico y a la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Su objetivo es elevar los estándares locales, que hoy muestran una velocidad promedio de 15-25 km/h, frente a los 80-110 km/h que alcanzan sus formaciones en Norteamérica.
A pesar de los desafíos financieros, el ferrocarril sigue siendo el eje del transporte para el Norte Grande Argentino (NOA). Con más de 4.200 kilómetros activos y una fuerte incidencia en el traslado de granos (72% de su carga total), el sostenimiento de este servicio es determinante para sectores como el citrícola, el azucarero y el minero.

La aprobación de este presupuesto brinda previsibilidad a las cadenas de suministro que dependen de la conexión con los puertos del Gran Rosario. Sin embargo, la persistencia del desequilibrio operativo subraya la necesidad de una reconfiguración que permita al tren ganar terreno frente al camión, en un país donde solo el 5% de la carga se mueve por rieles, comparado con el 26% en México.
El esquema de 2026 confirma que la sustentabilidad del sistema no emana hoy de su propia facturación, sino de una ingeniería presupuestaria diseñada para mantener el flujo logístico mientras se aguarda el ingreso de capitales privados.